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La auxiliar de enfermería está estable y sin riesgo vital, su marido está aislado y se estudia aislar a otras personas cercanas

La auxiliar de enfermería está estable y sin riesgo vital
La auxiliar de enfermería está estable y sin riesgo vital

EUROPA PRESS.-
La auxiliar de enfermería infectada de ébola ingresada en el Hospital Carlos III- La Paz de Madrid está estable y, por ahora, no tiene “riesgo vital”, aunque es “una enfermedad grave”, según ha informado el coordinador del centro de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, que ha detallado que su marido está aislado y que se estudia aplicar esta medida a otras personas cercanas.

Simón ha afirmado que el marido “está bien y relativamente tranquilo”. En concreto, ha precisado que el Ministerio acordó el lunes con la Comunidad de Madrid proponerle el aislamiento en habitación hospitalaria, y que según sus datos se encuentra en esta situación en el hospital de Alcorcón.

También ha asegurado que se propondrá el aislamiento a las personas que hayan podido tener contacto estrecho con la afectada, por “precaución” y por la “alarma social” generada, y hacerles un seguimiento estricto durante los 21 días en que pueden desarrollarse los síntomas.

Por su parte, el presidente del Consejo General de Enfermería, Máximo González Jurado, ha señalado que pedirán a las autoridades sanitarias una investigación “a fondo” tras este contagio. El presidente de los enfermeros, Máximo González Jurado, ha explicado que este mismo fin de semana había recibido un “informe muy profundo y documentado” de un profesional analizando el protocolo seguido en los hospitales en el tratamiento de los posibles casos de ébola, en el que se ponía de manifiesto que las medidas que se adoptan “son muy seguras desde el punto de vista de la salud pública, mientras que desde el punto de vista laboral presentan muchos problemas”.

Este mismo lunes, antes de conocerse el caso ahora confirmado, se ha creado una comisión en el seno del consejo para analizar el citado informe y dirigirlo a las autoridades sanitarias.

“No quiero alarmar sin estudiarlo en profundidad, pero se trata de una queja importante y muy bien documentada”, ha señalado el presidente Máximo González Jurado. En este sentido, ha señalado que “la protección de la profesión no es lo más importante para el sistema y a veces se la deja en una situación incómoda, cuando no indefensa”. El informe, no obstante, sí recoge una protección adecuada para los pacientes.

Además, Máximo González Jurado ha lamentado que desde que llegó el primer caso de ébola a nuestro país y se tomaron las primeras medidas no se ha informado ni se ha pedido opinión al colectivo enfermero. “No se nos ha hecho partícipes de los protocolos y en ningún momento se nos ha recabado opinión”, ha aseverado.

El coordinador del centro de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, también ha subrayado que lo urgente desde el punto de vista de la salud pública es “garantizar que todos los riesgos asociados a este caso están controlados” y que no haya riesgos para el resto de la población, y para ello se está haciendo un listado exhaustivo de las personas con las que la enferma ha tenido contacto en los últimos seis días.

“Sería muy inocente pensar que no existe capacidad de transmisión, claro que existe, aunque sigue siendo muy baja”, ha dicho, y ha precisado además que esa capacidad de transmisión es menor en los primeros días, así que le “preocupan más los últimos que los primeros”.

Según ha dicho, la Comunidad de Madrid empezó esa tarea de identificación de contactos desde que se identificó el caso como “altamente sospechoso” el día 5 por la noche, y hoy tendrá “muy avanzado” o terminado ese listado.

No obstante, al margen de las personas con las que la auxiliar de enfermería haya podido tener contacto “estrecho”, como su marido, este responsable ha estimado que, dado que llevaba días sintiendo “cierto malestar”, lo normal es que su contacto social haya estado “algo más militante” y no haya estado tan expuesta como una persona totalmente sana.

Una epidemia, muy poco probable

Simón ha subrayado que lo sucedido “era posible pero muy poco probable”, y de la misma forma no puede descartarse que “algunos de los contactos de alto riesgo puedan haberse infectado”. Sin embargo, ha dicho que la población general debe estar tranquila, porque la posibilidad de una “epidemia real es, de nuevo, posible, pero muy poco probable” y porque se están tomando todas las medidas para que “un riesgo que es muy poco probable sea aún menor”.

En paralelo a las medidas de salud pública y a la necesidad de tratar “adecuadamente” a la enferma, Simón ha detallado que se está investigando el origen del contagio para detectar si hay que mejorar el protocolo o si se produjo algún fallo en alguno de los pasos de su aplicación o supervisión, y ha admitido que todas las opciones son posibles.

Eso sí, ha reconocido que el protocolo ante posibles casos de ébola -que fija en 38,6 grados la fiebre a partir de la cual se actúa- es para personas que “espontáneamente se identifican como sospechosas”, de modo que ante una persona que ya se encontraba en seguimiento, puesto que atendió al enfermo Manuel García Viejo, se podían haber iniciado las pruebas y el seguimiento “ante cualquier síntoma, por mínimo que fuera”.

No obstante, ha añadido que “hay lagunas de información” en el caso de la auxiliar, así que no ha querido sacar conclusiones sobre si habría sido necesario un mayor celo con esta enferma antes de que terminen las investigaciones. En ese sentido, ha subrayado que todos los protocolos se consideran “correctos” y son los mismos que se utilizan en todo el mundo, aunque “obviamente algo ha fallado” y, aunque tiene “dudas” de que sean los protocolos en sí, ha recalcado que se revisará todo. “La posibilidad de que el protocolo esté mal es pequeña pero se está revisando”, ha asegurado.

Simón ha descartado que el contagio de esta auxiliar esté relacionado con el hecho de que para tratar a García Viejo no se blindase el hospital Carlos III, como sí se hizo en agosto con el sacerdote Miguel Pajares -dado que la enfermedad se transmite por contacto con los fluidos de un enfermo- y ha pedido no criticar “a la ligera” con medidas de seguridad. En este punto, ha reconocido que pueden aplicarse medidas de mayor protección pero no son “realmente necesarias”.

Así, ha detallado que en algunos lugares con un nivel de protección “por encima de lo necesario” para impedir el contagio, por ejemplo en laboratorios donde se hacen cultivos, llamados laboratorios “de nivel 4 que no existen en España”.

También ha explicado que existen trajes “más cómodos” para el personal que tiene que trabajar con los enfermos durante mucho tiempo seguido o hacer con ellos maniobras complicados, porque los trajes de seguridad que se utilizan normalmente dan mucho calor y son incómodos.