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Una jeringa 100% segura

Una jeringa 100% segura
Una jeringa 100% segura

A.GUTIÉRREZ / A.ALMENDROS.- Es un inventor español y entre sus descubrimiento está la jeringa 100% segura que evita los riesgos que aún tienen los dispositivos actuales. Con esta creación, Enrique Poveda tenía un único objetivo: proteger la salud de los sanitarios. Y es que la OMS insta a los países a que en 2020 ya hayan implantado el uso exclusivo de las nuevas jeringas “inteligentes” dotadas de sistemas que protejan al personal sanitario de cualquier pinchazo accidental con una aguja y del consiguiente riesgo de infección.

En 2010 el número de personas infectadas en el mundo por el virus de la hepatitis B mediante una inyección contaminada era de casi dos millones de persona, 315.000 personas por la hepatitis C y 33.800 por VIH. ¿Cómo se pueden evitar este tipo de pinchazos accidentales?

Hace más de 25 años la OMS viene presionando para que se desarrollen dispositivos seguros. Expone que una jeringa se debe utilizar una sola vez, pero por cultura, por economía, por mala intención… se utiliza más de una vez y por tanto las cifras son alarmantes.

¿Y ustedes han intentado dar solución a este problema?

Sí, tras ver la técnica y buscar una solución, dimos con un sistema mecánico-físico que hace que el dispositivo se destruya después de un único uso. Es una forma de dar tranquilidad al enfermero.

¿Cómo es esa jeringa que evita que los profesionales, en este caso de enfermería, que se manejan a diario con estos dispositivos puedan evitar esos pinchazos accidentales?

Normalmente las jeringas traen una puntera que es donde viene la aguja. La nuestra trae un mecanismo que cuando se utiliza se autodestruye (en 20 segundos que es lo testado en España), es decir, la jeringa pierde la estanqueidad, se sale el medicamento y la aguja queda inestable por lo que no se puede aplicar u por tanto nunca se puede utilizar.

Ese es el dispositivo que ustedes han diseñado pero además hay otras alternativas

Sí, existen protectores de punta de aguja. Pero tras observar que los que existían provocaban muchos pinchazos, decidí crear un protector con forma de embudo o campana con el que al reencapuchar de forma más segura, algo que está prohibido pero que aun así la gente hace.

¿Este puede ser un paso previo a estas jeringas absolutamente inteligentes?

Sí, habrá países en el mundo que por su condición, por su religión o por su economía no se pueden permitir una jeringa automática, pero aplicando este concepto de protector de seguridad ya le dan seguridad a su jeringa, y por ende a los sanitarios.

La OMS dice que hay más de 6.000 millones de jeringas que se lavan, limpian, encartuchan de nuevo y vuelven al comercio. Es una cifra muy alta. ¿Se podría evitar si los sistemas sanitarios apostaran por mecanismos más seguros?

Hace cuatro años se firmó una directiva de seguridad en la que se observaba que si se pagasen estos dispositivos de mayor precio pero más seguros, se economizaría el 70% de lo que el Sistema Nacional de Salud gasta para paliar ese problema.

¿Cómo llega al descubrimiento de esta jeringa?

Conocí a una enfermera que se pinchó y me impactó mucho la situación a la que se enfrentan cada día. Muchos sanitarios no conocían las jeringas retractiles ni las de seguridad y tras indagar en el tema pensé en desarrollar un producto que fuese seguro tanto a sanitarios como a pacientes. No se trataba de hacer jeringas, sino de diseñar un dispositivo que impidiese que una jeringa se utilice más de una vez.

En una situación económica en la que se mira el céntimo de euro tanto en nuestro país, como en Europa. ¿Este dispositivo encarecería mucho el precio de las jeringas actuales?

No tiene por qué, ya que lleva cuatro piezas fáciles de elaborar donde el proceso de montaje es robotizado. Si las grandes empresas del mundo quisieran asumir ese impacto podrían hacerlo.

Además, repercutiría en una mayor seguridad tanto de los profesionales sanitarios como de los pacientes.

Así es, y los fabricantes de jeringas venderían más jeringas porque serían de un solo uso.